Durante el viaje en tren fui bromeando con Núria (a la que podéis conocer por sus comentarios en este blog) y así el camino se nos hizo más corto. Cuando llegamos a la estación de tren, ya estaba Vero para recibirnos, así que fuimos a desayunar y a ojear la prensa para ver la expectación que había creado el concierto, la cual era bastante debido a que era uno de los conciertos del año en la ciudad. Poco después fuimos al hotel AC Palacio Universal, donde hicimos buenas migas con unas reporteras de la prensa local. Mientras charlábamos con ellas vimos como Nick Clow salía a dar un paseo, y cuando volvió estuve unos minutos hablando con el (curiosamente me saludó él, que me recordaba de habernos visto en Valencia) y casi a la vez que entraba él, salió de la puerta del hotel nada más y nada menos que Neil Tennant. Con un jersey blanco y unos vaqueros, tan sencillo como las gafas que llevaba puestas, salió a pasear por el puerto e inmediatamente todos fuimos detrás de él, y mientras la fotógrafa tomaba unas instantáneas, nos acercamos a Neil pidiéndole amablemente si nos podría conceder unos instantes para firmarnos unos autógrafos y sacarse unas fotos con nosotros, a lo que accedió de muy buen grado y sin poner ninguna pega. De ese instante tengo firmado mi libro de partituras de Actually y una foto que aquí enlazo.

La anécdota graciosa del momento fue que una mujer de edad avanzada y algo cotilla, desconocedora de la identidad de Neil, aunque curiosa, se le acercó a pedirle un autógrafo y viendo que era famoso, le invitó a comer a su restaurante, lo cual Vero tuvo que ir traduciendo sobre la marcha. Tras hablar un rato con él, volvimos a la entrada del hotel, donde la otra periodista nos dijo que había salido un grupo de gente cuando nosotros seguíamos a Neil, y ahí fue cuando se unió al grupo Marcos, un chico que venía desde Gijón para ver el concierto. Pero poco después nos enteramos de que irían a visitar el MARCO, un museo de arte contemporáneo que exponía una curiosa mezcla de arte audiovisual que Neil y Chris visitaron (y nosotros estábamos dentro) no sin tener algún que otro altercado con algún fotógrafo que no respetó la petición que hicieron de que no se les retratase dentro. Cuando abandonaron el museo, Chris salió corriendo en dirección contraria a la prensa mientras que Neil mantuvo el tipo y se dirigió hacia los fotógrafos mientras más gente se le acercaba. Ahí aproveché para que me firmase el CD single de London. Después de todo el revuelo de cámaras, decidimos ir a comer, porque ya era cerca de las 15:00.
Cuando volvimos a la puerta del hotel, me encontré de nuevo a Nick, que en esta ocasión entraba al hotel con Andy, y se volvieron a parar a hablar conmigo. Parece increíble con verme la cara un par de veces me reconozcan, pero así fue... como también fue increíble que por la esquina de una calle saliera Sylvia Mason-James, y, aunque no estuviera arreglada, accediera a sacarse fotos con nosotros y firmarme otro autógrafo. Se sorprendió de que hubiera conocido a Swan, Nathan, Nick y Andy, y me preguntó que dónde los había visto. Cuando le contesté que en esa ocasión era la segunda vez que los veía, Sylvia sonrió, y le dije que no sería la última, que aún quedaba el concierto de Barcelona, a lo que respondió que allí nos veríamos (aunque no sé si en sentido literal o figurado). Aquí está la foto que atestigua el encuentro con Sylvia.

Ya quedaba poco para que se marcharan a las pruebas de sonido en el recinto del concierto, y de nuevo Nick y compañía, volvieron a saludarme. Aquello ya empezaba a parecerme familiar. Fue una pena que no pudiera cazar a Pete Gleadall por un par de segundos, ya que cuando lo ví, ya estaba entrando en el hotel y no quise molestar. Cuando salieron hacia el Auditorio de Castrelos, dos furgonetas se agolparon extremadamente cerca de la puerta del hotel, así que fue imposible incluso verlos. Por lo que partimos hacia el auditorio para ver (y escuchar) las pruebas de sonido.
Una vez en el recinto, y ubicados en la grada exterior, asistimos a las pruebas de varias canciones (en las cuales Chris llevaba un pañuelo que le tapaba completamente la cara) y bajamos ya hacia la entrada para hacer cola. Allí estaba Laura, a la que ya conocía de los conciertos en Santander y Valencia, y poco después se nos unió Markus, un chico sueco que estaba de vacaciones en España y decidió venirse a Vigo a ver el concierto. Poco a poco, la gente se fue agolpando, y tras una breve pero intensa visita de mi amiga Lara, accedimos ya al foso, no sin antes tener que dejar las cámaras en consigna por orden de la organización. Cuando ya estábamos situados en primera fila llegaron Alfonso, Alejandro y Conchi (a los que también conoceréis de este blog) y se situaron una fila justo detrás de nuestro grupo, así que todo podía empezar, porque estábamos reunidos en poco espacio.
El grupo telonero, los vigueses Catpeople (con quienes estuve hablando un rato después del concierto) me sorprendieron gratamente con un estilo "indie" que me recordó a bandas como Interpol o Joy division. Un punk setentero con bastante calidad a pesar de su edad.
Cuando se apagaron las luces y comenzó la introducción del concierto propiamente dicho, los ánimos se empezaron a caldear y las cerca de 25.000 almas que poblaban Castrelos estaban ansiosas de poder escuchar el perfecto repertorio de los chicos de la tienda de animales. El concierto tuvo el mismo setlist que en Valencia, aunque Neil estaba mucho más activo e interactuó con el público, sonrió todo el concierto, saludó varias veces a la gente e incluso se permitió el lujo de improvisar un castellano bastante correcto. La plataforma que había debajo del escenario sirvió para que los bailarines se acercasen más a la primera fila, lo que provocó una gran ovación cuando en Suburbia bajaron a dicha localización y animaron al público. Todo transcurrió como estaba previsto hasta que en Dreaming of the Queen y en The Sodom and Gomorrah show, un par de impresentables dijeron algunos improperios que fueron obviados por los asistentes debido a su incoherencia. También, en Go West, un espontáneo consiguió llegar hasta la plataforma, siendo rapidamente retirado de allí por los responsables de la seguridad ante la cara de circunstancias de Neil. Con respecto al cómputo global del concierto, el sonido estuvo perfecto, con solamente dos fallos (el micro de Neil en Where the streets have no name y las secuencias en Integral), Neil y Chris estaban entregados a los asistentes y el aire que envolvió el concierto hizo que todo transcurriese sin problemas (excepto los citados arriba) y con una sensación gratificante tanto para la banda como para nosotros.
Al terminar el concierto nos reunimos todos para recoger nuestras cámaras en consigna (menos mal que era gratuíta) y tras un intento fallido de ver a Neil y Chris de nuevo, el monovolumen donde iban se alejó y fue imposible verlos más de cerca. Fue ahí cuando la mayoría se retiraron a sus respectivas casas y alojamientos, de manera que sólo quedábamos 5 personas del grupito de unos 15 que llegamos a juntarnos, quienes nos dirigimos a una fiesta temática de Pet Shop Boys a la que Núria y yo, por nuestro cansancio, no pudimos llegar andando y decidimos despedirnos y retirarnos a la estación para coger el primer tren de la mañana de regreso a La Coruña.
Simplemente, deciros a todos los que estuviesteis y que leéis este blog, que espero volver a veros pronto, y que las tres entrevistas que me han hecho el martes (y la foto de portada en la que salgo) para la prensa local han sido gracias a vosotros, los que visitáis este pequeño rinconcito, que nació con fecha de caducidad cercana, pero que poco a poco va tomando forma y creando una comunidad de fans. De aquí a la eternidad. Gracias a tod@s.
PD: Chris y Pete Gleadall no se escaparán en Barcelona...





